Caminando en pleno sol, un ligero viento me roza y corre, corre, corre, saltando gradas, esquivando baches y gente. A medida que se distancia veo sus tobillos, pues el azúl marino pantalón se le ha achicado y en el transcurso del día, las medias se han escurrido hasta hundirse en sus pequeños zapatos negros cuyos enormes cordones han recorrido varias vueltas hasta encontrarse otra vez y formar los nudos que impiden que salga disparado en uno de esos trotes repentinos y alocados.
Regresa a la casa desde su escuela, el uniforme descachalandrado me lo dice. Qué enorme alegría lleva! su actitud me lo dice..
Me contagio y sonrío, acelero mi paso.. ya en la puerta de calle, con el silencio más prudencial intento abrir el candado, pero la sigilosa Venus me detecta y como siempre salta emocionada, saca su cabeza por el agujero por donde meto mi mano para agarrar el candado, lame mi mano, la muerde y de la manera más forzosa, logro entrar.. ella con su enérgica emoción posa todo su cuerpo en mi, simula un enoooooooorme abrazo, toma impulso y se va corriendo a toda velocidad a dar una vuelta de campana alredor del alborotado patio; mientras tanto me escabullo y logro cruzar la cerca destruida por ella misma.. al otro lado me encuentro con "la llorona", miaaaaaaaaau miaaaaaaaaauuu dice y me sigue rozando su cuerpo contra mis piernas, el objetivo es marcarme, ya lo sé!; acaricio su cola y entonces empieza el "chow" del revolcón sobre la verde hierva y las frutillas plantadas.
Unos enormes ojos me observan y en seguida viene la sonrisa y el caluroso beso que me recibe en la entrada de la sala, pronto llega la comida, una pequeña charla y el último beso acompañado del último apasionado abrazo de Ann por la tarde.
Cuando salgo la ágata cruza sus brazos, se sienta en la grada y observa mi partida; la venus corre hacia la puerta de calle y espera con la esperanza de escuchar "vamos"; no lo escucha, entonces viene el último apasionado abrazo de venus, por la tarde..
Otra vez en la oficina.. tomo agua para no dormirme, abro el cajón, saco mis lentes, los limpio y me siento; retomo mi trabajo, pero percibo que algo se mueve en mi saco al vaivén de mi respiración, me reviso y claro.. lo olvidaba.. agarro la cinta de embalaje, rompo un gran pedazo, la emvuelvo en mi mano y empiezo a limpiar las lanas y pelusas que indican que fuí amada..