
Pocas veces luego de ver una peli me he quedado con una sensación de encantamiento, de serena alegría y con las comisuras de mi boca dibujadas hacia arriba representando la sensación de que las pequeñas cosas cotidianas pueden, en su sencillez, apasionarte, sorprenderte y reconfortarte
Audrey Tautou es la fascinante Amélie, empezando por su físico, su vital forma de ver la vida y su interacción con los originales personajes que intentan representar algunas de las condiciones humanas: el padre ensimismado, la hipocondríaca vendedora, al mandón tendero, el marginado hombre de cristal, la vecina que vive aferrada al pasado, el celoso obsesivo, y el raro hombre que dedica su tiempo a reconstruir y coleccionar rostros de desconocidos a partir de retazos de fotografía recogidos.
Amélie encuentra por casualidad, una caja con objetos que algún día pertenecieron a un niño y se propone encontrar a su dueño, al lograr este propósito se da cuenta que puede hacer más amable la vida de la gente y lo logra con intromisiones que al igual que sus diálogos y comentarios están cargados de inteligencia, humor y algo de sarcasmo; los personajes en cuya vida interviene sin que ellos se den cuenta, van apareciendo en la rutina de Amélie, es como si cada vez que gira su cabeza, encuentra una persona de su entorno en cuya vida puede intervenir para mejorarla. Así se va tejiendo está fantástica historia acompañada de una excelente fotografía, recursos visuales novedosos unos y otros no tanto, y la banda sonora de Yann Tiersen, música que por sí sola es ya un regalo para los sentidos.
Audrey Tautou es la fascinante Amélie, empezando por su físico, su vital forma de ver la vida y su interacción con los originales personajes que intentan representar algunas de las condiciones humanas: el padre ensimismado, la hipocondríaca vendedora, al mandón tendero, el marginado hombre de cristal, la vecina que vive aferrada al pasado, el celoso obsesivo, y el raro hombre que dedica su tiempo a reconstruir y coleccionar rostros de desconocidos a partir de retazos de fotografía recogidos.
Amélie encuentra por casualidad, una caja con objetos que algún día pertenecieron a un niño y se propone encontrar a su dueño, al lograr este propósito se da cuenta que puede hacer más amable la vida de la gente y lo logra con intromisiones que al igual que sus diálogos y comentarios están cargados de inteligencia, humor y algo de sarcasmo; los personajes en cuya vida interviene sin que ellos se den cuenta, van apareciendo en la rutina de Amélie, es como si cada vez que gira su cabeza, encuentra una persona de su entorno en cuya vida puede intervenir para mejorarla. Así se va tejiendo está fantástica historia acompañada de una excelente fotografía, recursos visuales novedosos unos y otros no tanto, y la banda sonora de Yann Tiersen, música que por sí sola es ya un regalo para los sentidos.
"Usted nunca será una hortaliza porque incluso las alcachofas tienen corazón"
"No son buenos tiempos para los soñadores"
"Cuando un dedo apunta hacia el cielo , el tonto mira el dedo"
"La vida es divertida. Para un niño, el tiempo es una eternidad. De repente tienes 50.”
"Sabe… Después de todos estos años, el único personaje que mas me cuesta perfilar es la muchacha con el vaso de agua. Esta en el centro y, sin embargo, esta como ausente.
- Quizá sea diferente a los demás."
"No son buenos tiempos para los soñadores"
"Cuando un dedo apunta hacia el cielo , el tonto mira el dedo"
"La vida es divertida. Para un niño, el tiempo es una eternidad. De repente tienes 50.”
"Sabe… Después de todos estos años, el único personaje que mas me cuesta perfilar es la muchacha con el vaso de agua. Esta en el centro y, sin embargo, esta como ausente.
- Quizá sea diferente a los demás."
"A su alrededor el mundo parece tan muerto que Amélie decide soñar hasta alcanzar la mayoría de edad"
"Elija a dos clientes habituales.. hazles creer que se quieren.."
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