
El 26 de diciembre de 2008 disfrutaba la estancia en la casa Rianhon en Malchinguí, una comunidad que promociona la vida en comunidad, la ecología y el veganismo entre otras tendencias afines. Caminanado por el sitio, con mi inesperada condición física - rodilla lesionada por jugar fútbol y apoyada en una muleta, situación que merece una reflexión aparte - reconocía elementos que representan esta tendencia ecológico-comunitaria-vegana-yoguista, a saber: árboles plantados en minga, huerta de hortalizas, piscinas recicladoras de agua, decoración y dibujos a lo new age, etc. me dirigía, por presión biológica hacia los inefables baños-sépticos cuando encontré esta imagen que me llamó la atención, pues fue como un jalón a la realidad en medio de la atmósfera descrita, la imagen del consumismo del que no es fácil si no imposible evadir: industria, explotación, obreros, ejecutivos, procesos, fábricas, contaminación, transporte, químicos, envases, empaques, embalajes, etiquetas, vidrio, papel, corcho, madera, tinta, pegamento, más papel, más árboles talados, negocios, publicidad, dinero, venta, compra, más dinero, regalos, intereses, compromisos, placeres, deseos, necesidades creadas, imagen, status, jerarquías, clases sociales, más dinero, más publicidad, ganancias, ambición, avaricia, codicia, injusticia, poder... en fin. Claro que la moneda tiene su otra cara: empleo, salarios, sobrevivencia, bienestar, aprendizaje que junto a las primeras forman parte de un gran circulo que no sería vicioso si la relación fuera equitativa, y no es así.
Esta es una muestra del sistema en que vivimos y que muchxs intentamos deconstruir o dimitir en alguna forma con propuestas como el de esta comunidad, creo que moriremos en el intento, pero al menos lo intentamos... !?
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