No puedo decir lo mismo de la guagua!
... siendo la siete de la madrugada, entre sueños me doy cuenta que escurridiza sube a la cama e intenta acostarse a lado mío, con chulla ojo abierto, cacho que tenía algo en la boca y la mando de un grito, se mete por debajo de la tele y ya con mis ojotes abiertos veo que se le escapa de su boca un pajarillo pecho amarillo! aprovecho su confusión para proteger a la pequeña avecilla, pero no has de creer que Agata me desafí! no me obedece que salga e intenta recuperar a su presa.
Procedo a tomar a pajarillo en mis manos, abro la puerta de la sala pero... oh! la sagaz Agata ya estaba esperándome allí, sorda a mis órdenes de alejarse, corro hacia la lavandería y coloco allí a pajarillo, lo examino para saber cuan herido está, aparte de algo mareado y asustado parece que intacto, de pronto emprende un precario vuelo y alcanza a llegar al techo con dificultad, pero Agata ni corta ni perezosa, osea rauda y veloz, trepa al techo y adopta su ya conocida postura de implacable felina cazadora mientras pajarillo camina torpemente por el borde, yo desde el patio, con escoba y en calzón, trato de impedir que la carnicería se consuma.
En la una esquina, duelo de miradas duras con Agata y en la otra aliento de vida mientras grito con mi vocecilla "vuela pajarillo, huye hacia el horizonte...!"
Pajarillo retoma fuerzas y alcanza a volar hasta un alto y más seguro lugar, Agata se queda mirándolo mientras piensa
"Ya volverás, y si no eres tú, otra ave será mi juguete..."